Cuando atraviesas un procedimiento judicial, puede que escuches sobre la necesidad de un informe psicológico.
Sin embargo, no siempre queda claro cuándo debe ser un informe forense y no un informe clínico.
La evaluación psicológica forense está pensada para situaciones concretas, en las que el tribunal necesita pruebas objetivas sobre el estado psicológico de una persona.
Situaciones habituales para solicitar un informe pericial
No todos los casos requieren un informe forense, pero hay circunstancias en las que resulta fundamental:
- Custodia y visitas de menores: el juez debe decidir con qué progenitor convivirá el menor o cómo se organizarán las visitas. En estos casos, el psicólogo forense valora las capacidades parentales, los vínculos afectivos y, sobre todo, el interés superior del menor.
- Acoso laboral o escolar (mobbing/bullying): cuando es necesario demostrar que la situación ha generado un daño psicológico concreto y medible.
- Negligencia médica: en estos casos, el psicólogo forense puede acreditar el impacto emocional derivado de una mala praxis sanitaria, como la ansiedad, depresión o estrés postraumático que puede sufrir el paciente tras la experiencia.
- Violencia de género o violencia intrafamiliar: el perito evalúa las secuelas emocionales y la posible probabilidad de que la situación se repita.
- Abuso o maltrato infantil: la evaluación incluye tanto las secuelas psicológicas como la credibilidad del testimonio del menor.
- Accidentes o sucesos traumáticos: se analiza si existen secuelas emocionales directamente relacionadas con el hecho.
- Incapacitación o modificación de la capacidad jurídica: valorar la autonomía de una persona mayor o con enfermedad mental.
Por ejemplo, en un caso de acoso laboral, el psicólogo forense no solo acredita síntomas como ansiedad o depresión, sino que los vincula directamente a la situación de hostigamiento en el trabajo. Esa relación causal es la que otorga peso al informe en un juicio.
Por poner otro ejemplo, tras una negligencia médica, una persona puede experimentar síntomas de estrés postraumático y pérdida de confianza en el sistema sanitario. La evaluación forense permite documentar ese daño psicológico y vincularlo directamente al hecho, lo que aporta una base sólida en la reclamación judicial.
Estos son algunos de los casos más habituales, pero cada situación es única. Si tu caso no aparece aquí o no tienes claro qué tipo de informe necesitas, llámanos y te asesoraremos sin compromiso sobre la mejor opción en tu situación.
+34 623474861
Señales de que puedes necesitar un informe pericial
- Tu abogado te ha recomendado un informe psicológico para reforzar el caso.
- Estás en un proceso judicial donde tu estado emocional o la credibilidad de tu testimonio son relevantes.
- Necesitas pruebas objetivas que respalden lo que afirmas en el juicio.
- Hay menores implicados y el juez debe garantizar su bienestar.
- Se está discutiendo si existen o no secuelas psicológicas de un hecho (violencia, acoso, accidente…).
Si alguna de estas situaciones se parece a la tuya, lo más probable es que necesites una evaluación psicológica forense.
¿Y un informe clínico?
El informe clínico es un documento útil en el ámbito de la salud y la terapia, pero no tiene validez probatoria en un juicio. Describe el estado psicológico de un paciente en tratamiento, pero no responde a la pregunta judicial que necesita resolver el tribunal.
Por eso, si tu caso forma parte de un procedimiento legal, lo que realmente necesitas es un informe pericial elaborado por un psicólogo forense.
En Gogoa realizamos evaluaciones psicológicas forenses en adultos y menores. Nuestros informes son claros, rigurosos y útiles para el tribunal, pero siempre elaborados con respeto hacia las personas implicadas, porque entendemos que detrás de cada caso hay una historia que merece ser tratada con sensibilidad.
